Las dos peores cosas
Once de julio, regreso (espero) a esto de escribir para que nadie lo lea.
La mañana ha comenzado con un tremendo encierro en Pamplona, qué horror, deberían dejar de hacerlo.
Y al llegar al trabajo... lo peor: un gato peleón, hecho polvo de arañazos y con el pelo llenoa de grasa y, para remate de mis penas, el señor mayor que solía ver caminando estaba peor.
Ya no va solo, le lleva una mujer que no sé si es su hermana, su mujer o su hija. Tiene esa misma mirada despistada, sus todavía ojos azules me conmueven. Bueno, todo él, con su camisa azul y su sombrero claro.
Tengo ganas de llorar, me recuerda que todos morimos y me da pena.
La mañana ha comenzado con un tremendo encierro en Pamplona, qué horror, deberían dejar de hacerlo.
Y al llegar al trabajo... lo peor: un gato peleón, hecho polvo de arañazos y con el pelo llenoa de grasa y, para remate de mis penas, el señor mayor que solía ver caminando estaba peor.
Ya no va solo, le lleva una mujer que no sé si es su hermana, su mujer o su hija. Tiene esa misma mirada despistada, sus todavía ojos azules me conmueven. Bueno, todo él, con su camisa azul y su sombrero claro.
Tengo ganas de llorar, me recuerda que todos morimos y me da pena.
Camina con paso ligero. Arde, siempre arde y no lo puede evitar. Se siente tan especial que nada le importa. Busca alguien a su altura, pero no lo encuentra en el momento preciso. ¿Podrá esperar? Mientras, empieza a sentir entre las piernas. ¿Conseguirá que le den lo que desea? Mientras, se entretiene sola soñando con no estar lo más.
Esto es lo mejor del día!
Hoy es martes y sigo estando contenta! Estoy intentando darle forma a esto, pero creo que soy un poco patosa. Aún así, trataré de hacerlo yo solita, sin pedir ayuda a uno de esos chicos que tanto saben (por qué será que saben más lo chicos??)